domingo, 9 de junio de 2013

Los ojos del gato


Hay un monstruo en el bosque, me llama a la ventana, maldigo a diario que viva tan cerca del bosque y lejos del pueblo, no he comentado nada a mis padres no quiero que ellos creen que solo invento cosas para hacerme el interesante, mi gato también lo ve puedo ver que refunfuña a las ventanas cuando esa cosa se asoma.
Es horrible este suspenso pero estoy harto de mi miedo que me impide hacer algo, tal vez sea mi imaginación y los libros me están llenando demasiado la mente, sea lo que sea ya debe terminar que no recuerdo la última noche en la que pude dormir más de 4 horas seguidas.
Salí con una vela en la noche en horarios en los que yo presentía la visita de la cosa, para ver de una vez que es lo que me acosa a diario. Vagué por la noche sigilosamente para no asustar a un animal y este me delate, por si las dudas lleven a mi gato para que me avisara su incomodidad de la presencia de esa cosa. Estuve caminando por horas pero la noche se hacía más densa y mas efímera, al principio me daba escalofríos el hecho de que me podría perseguir y no verlo por la penumbra pero le gato estaba tranquilo así que pronto me calme. Sabia por dónde caminaba, la vela estaba de mi lado y tenía repuestos suficientes como para 4 días, mi duda ya se comenzaba a desvanecer mi confianza a crecer y la lógica me decía que los problemas manipulaban la imaginación, era hora de regresar a casa, cuando menos lo sentí que el gato salto y huyó, la vela se comenzaba a apagar pero ya estaba tranquilo así que solo la cambie solo fueron 5 segundos de oscuridad aunque sabía lo que hacía, para cuando regreso la luz de mi vela enfrente de mi estaba un árbol de niños colgando, todos se parecían a mí el gato estaba colgando de la cola haciéndoles compañía a los niños, entre en pánico y corrí hasta que mis piernas ya dieron a más mi vela de apago en la corrida, la penumbra se hacía más y más densa hasta que solo corría tentando las cosas y lastimándome los pies de las piedras que a duras cuentas podía saltar.
 La cosa, el monstro estaba detrás de mi intentado tocarme, mi pánico lo hacía crecer de tamaño hasta que de pronto se transformó en una sombra de esencia asquerosa, cerré los ojos me convencí que mi final había llegado y una voz en el fondo me dijo que los abriera era una persona con una máscara de demonio pero estaba acostada, no tenía pies, quería gritar pero no pude mi voz se había ido, esa cosa se acercaba arrastrándose intente correr pero en vano estaba en un lugar donde mis piernas eran ya lentas mi energía era absorbida por la boca del mostró que el solo se tomaba la molestia de avanzar hacia a mí con la boca abierta, para cuando me alcanzo me tire al suelo e implore perdón, tomo otra forma, se hizo pasar por mi gato y luego mis padres y al final por mí, era tanto para mí que empezó a vomitar de mi vomito emanaba un vapor negro y ojos comenzaban a flotar, entonces él me señalo y me hablaba con una voz que en el ambiente se oían como gritos despavoridos. -ven, quiero que vengas, ya no te tortures, ven a mí-
Me negué y comenzó a llorar, se convirtió en una manta negra que me abrazó, me comenzaba a convencer de que ya no volvería a ver la luz nunca más. Quede inconsciente y desperté con mi gato encima de mí, me miraba tan firmante  tenia plumas en la trompa, sentí pavor,  pero a me tente a mirar un lado de mi cama,  un cuervo negro en plena putrefacción.  La paz volvió y mi gato saco al cuervo por la ventana.

                                                                                                                                                                               Azhaela

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