Los ojos del gato
Hay un monstruo en el
bosque, me llama a la ventana, maldigo a diario que viva tan cerca del bosque y
lejos del pueblo, no he comentado nada a mis padres no quiero que ellos creen
que solo invento cosas para hacerme el interesante, mi gato también lo ve puedo
ver que refunfuña a las ventanas cuando esa cosa se asoma.
Es horrible este suspenso
pero estoy harto de mi miedo que me impide hacer algo, tal vez sea mi imaginación
y los libros me están llenando demasiado la mente, sea lo que sea ya debe
terminar que no recuerdo la última noche en la que pude dormir más de 4 horas
seguidas.
Salí con una vela en la
noche en horarios en los que yo presentía la visita de la cosa, para ver de una
vez que es lo que me acosa a diario. Vagué por la noche sigilosamente para no
asustar a un animal y este me delate, por si las dudas lleven a mi gato para
que me avisara su incomodidad de la presencia de esa cosa. Estuve caminando por
horas pero la noche se hacía más densa y mas efímera, al principio me daba escalofríos
el hecho de que me podría perseguir y no verlo por la penumbra pero le gato
estaba tranquilo así que pronto me calme. Sabia por dónde caminaba, la vela
estaba de mi lado y tenía repuestos suficientes como para 4 días, mi duda ya se
comenzaba a desvanecer mi confianza a crecer y la lógica me decía que los
problemas manipulaban la imaginación, era hora de regresar a casa, cuando menos
lo sentí que el gato salto y huyó, la vela se comenzaba a apagar pero ya estaba
tranquilo así que solo la cambie solo fueron 5 segundos de oscuridad aunque sabía
lo que hacía, para cuando regreso la luz de mi vela enfrente de mi estaba un árbol
de niños colgando, todos se parecían a mí el gato estaba colgando de la cola haciéndoles
compañía a los niños, entre en pánico y corrí hasta que mis piernas ya dieron a
más mi vela de apago en la corrida, la penumbra se hacía más y más densa hasta
que solo corría tentando las cosas y lastimándome los pies de las piedras que a
duras cuentas podía saltar.
La cosa, el monstro estaba detrás de mi
intentado tocarme, mi pánico lo hacía crecer de tamaño hasta que de pronto se transformó
en una sombra de esencia asquerosa, cerré los ojos me convencí que mi final había
llegado y una voz en el fondo me dijo que los abriera era una persona con una máscara
de demonio pero estaba acostada, no tenía pies, quería gritar pero no pude mi
voz se había ido, esa cosa se acercaba arrastrándose intente correr pero en
vano estaba en un lugar donde mis piernas eran ya lentas mi energía era absorbida
por la boca del mostró que el solo se tomaba la molestia de avanzar hacia a mí
con la boca abierta, para cuando me alcanzo me tire al suelo e implore perdón,
tomo otra forma, se hizo pasar por mi gato y luego mis padres y al final por mí,
era tanto para mí que empezó a vomitar de mi vomito emanaba un vapor negro y
ojos comenzaban a flotar, entonces él me señalo y me hablaba con una voz que en
el ambiente se oían como gritos despavoridos. -ven, quiero que vengas, ya no te
tortures, ven a mí-
Me negué y comenzó a
llorar, se convirtió en una manta negra que me abrazó, me comenzaba a convencer
de que ya no volvería a ver la luz nunca más. Quede inconsciente y desperté con
mi gato encima de mí, me miraba tan firmante tenia plumas en la trompa, sentí pavor, pero a me tente a mirar un lado de mi cama, un cuervo negro en plena putrefacción. La paz volvió y mi gato saco al cuervo por la
ventana.
Azhaela
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